Modelos de desarrollo, modelos de negocio y mitos del S.XXI
Fecha Thursday, 13 January a las 21:20:25
Tema Ciencia y Conocimiento Libre


De tiempo en tiempo, son noticia los compromisos de la empresa Microsoft con las acciones de cooperación al desarrollo en el ámbito educativo conjuntamente con Organismos Internacionales, Estados u ONGs.

La noticia suele venir acompañada por la protesta y escándalo por las comunidades de software y conocimiento libre, que denuncian el modelo que impone y el apoyo que recibe de gobiernos que solo cumplen con su obligación de promover sus sectores más competitivos.

En realidad, interpretamos las decisiones de los países en vías de desarrollo con una visión muy simplista de lo que puedan ser sus prioridades y su capacidad de autonomía. Lo vio la Fundación Bill y Melinda Gates hace unos meses cuando cosechó el rechazo al enfoque de la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA) entre los agricultures de África Occidental. En pura lógica la Fundación intenta imponer un modelo de desarrollo agrario igual al modelo de negocio de Software de la empresa que la ha hecho posible. El rechazo se basó, precisamente, en que los agricultores vieron clarito que su apoyo se traduciría a la larga en una dependencia insostenible respecto los países donantes.

Esta dependencia es la que se denuncia contra las iniciativas promovidas para el uso del software privativo de Microsoft en los sistemas educativos de los países en Vías de Desarrollo.

La diferencia es que la agricultura es esencial para estos países y sus comunidades, mientras que la educación, no. Cuando lo que está en cuestión es la subsistencia, es muy fácil que los interesados fijen sus prioridades. Cuando la prioridad es puramente un objetivo impuesto, muchas veces, por los organismos donantes, es más sencillo aceptar el paquete completo que oponer una alternativa.

Así, la necesidad de la empresa de consolidar su modelo de negocio en nuevos mercados lleva al ofrecimiento de su ayuda al esfuerzo interminable de los países subdesarrollados en conseguir nuevos recursos para intentar, al menos, tener un sistema de educación (o parte de él) adaptado a la Sociedad del Conocimiento.

El resultado es puro colonialismo: imposición de un modelo que condena al beneficiario a la dependencia de las prioridades de los países donantes. Olvídate, pues, de que la Educación sea parte de un modelo de desarrollo, será, en todo caso, parte de un modelo de negocio.

Sin embargo, que la educación no sea prioritaria cuestiona que los programas de Cooperación al Desarrollo sean un Caballo de Troya tan efectivo y su resultado tan irreversible. Al fin y al cabo, estamos hablando de sostener en el tiempo las inversiones de una empresa en mercados sobre los que no hay certezas de que pueden alcanzar el nivel requerido para recuperar la inversión. Esto deja muchas de las grandes iniciativas de software privativo en el (limitado) ámbito de la cooperación o las responsabilidad social cooperativa o un negocio en otros ámbitos.

Microsoft tiene acuerdos con la ONU y sus agencias que la propia empresa publica y publicita. Sin embargo, su acuerdo con la UNESCO no ha impedido que ésta haya desarrollado el programa Open Training Platform (Plataforma de Formación Abierta) , que a juzgar por sus contenidos es mucho más interesante en su potencial impacto en las comunidades beneficiarias que el apoyo de Microsoft a programas como eScola de la IUT y del Gobierno portugués y que causó cierta alarma.

Un juicio más positivo hacia Plataforma de Formación Abierta no solo puede derivar de ofrecer cursos gratuitos y recursos educativos con licencias abiertas, sino de su capacidad de movilizar a las comunidades a las que se los ofrece.

Como en el caso del rechazo a AGRA, lo que nos deberíamos plantear es si con este tipo de iniciativas liberadas estamos involucrando verdaderamente a las comunidades o bien estamos brindando al sol unas virtudes que no al final no tienen impacto.

Y no olvidemos que ninguna iniciativa, ningún programa, ningún modelo están asegurando los objetivos educativos, ni los de los países ni por supuesto los del Milenio. Habrá que analizar otros objetivos menos ambiciosos en su alcance geográfico y comunitario para resaltar la supremacía y mayor adecuación de las actuaciones basadas en los principios del software libre.

La defensa de modelos de desarrollo abiertos y las críticas a los modelos cerrados debe provenir del impacto real que tengan positivo o negativo y no solo del software o licencias en las que se basen. Si no hay impacto, el Software y el Conocimiento Libre se convertirán en otro mito más de la Sociedad del Conocimiento.

Por: Luis Casas (http://www.labusca.es/)





Este artículo proviene de Software Libre
http://www.somoslibres.org

La dirección de esta noticia es:
http://www.somoslibres.org/modules.php?name=News&file=article&sid=4202