Desvelan los límites de la cadena de bloques de BitCoin

Suguridad Informática

La crisis derriba el precio de la moneda y plantea la necesidad de encontrar una salida
Carlos Schwartz

Mientra la industria financiera estudia la aplicación del sistema de cadena de bloques y la posibilidad de aplicarla a las transacciones habituales, es decir la idea de un Bitcoin pero sin Bitcoin, la comunidad de la moneda electrónica sufrió al cierre de la pasada semana un cisma. Uno de los principales teóricos y desarrolladores de la comunidad de producción distribuida de unidades monetarias electrónicas, Mike Hearn, escribió en la plataforma de blogs Medium que: “Los fundamentos están rotos, y cualquiera sea el movimiento de los precios en el corto plazo, la tendencia en el largo plazo será probablemente a la baja”. Hearn anunció que dejaría de formar parte de los desarrolladores de Bitcoin y que había vendido todas sus monedas. El cisma surge de los límites del sistema de procesamiento de datos para el que se utilizan las cadenas de bloques.

Una cadena de bloques por su código de programación no puede exceder de un megabyte. El largo de la cadena puede resultar insuficiente a medida que las transacciones aumentan y se comiencen a registrar cuellos de botella que dificulten la compensación de operaciones y las haga extremadamente largas. Hearn que ha sido uno de los desarrolladores que ha abogado por un aumento del “largo” de la cadena se ha enfrentado a la mayoría de los “mineros” que se han opuesto.

Los mineros son los partícipes de este sistema distribuido colectivo que acaparan la potencia de computación de la comunidad y han obtenido de él un beneficio al que no quieren renunciar. En la medida que el Bitcoin es un desarrollo de software libre cualquier modificación requiere del acuerdo de todos los miembros de la comunidad de desarrolladores para que continúe como el estándar. Hearn ha chocado contra una pared. Sin embargo, no es la primera vez que se decreta la muerte de la moneda electrónica. El cisma o fuerza una renovación o puede efectivamente socavar los cimientos del invento. De momento el efecto de la tormenta ha sido una caída de la cotización del Bitcoin de 432 dólares a 380 dólares de un día para el otro el pasado viernes. En el sistema de Bitcoin las transacciones individuales son agrupadas en “bloques” -blockchain- en una contabilidad descentralizada que requiere un potencia de computación que ha ido creciendo de forma sistemática.

Los encargados del procesamiento de estas cadenas de bloques, los mineros, reciben cuando ganan la “carrera” del procesamiento como premio por la celeridad una moneda que es la base de sus ingresos. Pero la creciente complejidad de los procesos en parte debido a que el sistema no puede escalar dimensiones nuevas en la cadena de bloques obliga a una cada vez mayor inversión en computación para poder mantener en marcha el negocio. Esto ha llevado a que empresas de capital riesgo inviertan en la “minería” es decir en la capacidad de computación de los que aspiran a quedarse en el centro del negocio.

En agosto pasado, Hearn y otro desarrollador clave en la historia de Bitcoin, Gavin Andresen, propusieron elevar el límite de la cadena de bloques mediante una versión alternativa de Bitcoin que denominaron Bitcoin XT que goza de mayores límites en su cadena de bloques. La idea era introducir una versión nueva de software que obligara a los otros usuarios a adoptarla. Un sistema muy utilizado entre los desarrolladores de software para saltar a una nueva versión. Bitcoin XT se puso en marcha con el objetivo de forzar el cambio pero la comunidad se ha resistido y la versión XT no logró imponerse.

El proceso estuvo rodeado desde el lanzamiento de la nueva versión por una controversia muy fuerte en los medios especializados y en la comunidad a través de sus propios medios de comunicación como Reddit, y esencialmente blogs y medios sociales en general. El enfrentamiento con el software tradicional que ha sido bautizado en medio de la polémica como Core ha generado un nuevo intento diferenciado de los dos. Se denomina Bitcoin Classic que permitiría el uso de cadenas de bloques de dos megabytes con una serie de reglas para poder escalar la medida de la cadena cuando esta no sea suficiente para procesar todas las operaciones. Esta nueva versión parece estar ganando adeptos de forma más consistente que XT. Si esta nueva versión del software finalmente se consolida el cisma habría dado como resultado un sistema alternativo viable que resolvería los cuellos de botella.

La semana pasada el enfrentamiento que golpeó a la cotización de Bitcoin llevó a algunos críticos a señalar que el problema de fondo era resultado de la estructura del sistema distribuido y la comunidad de desarrolladores de un software libre que no está en condiciones de tomar decisiones centralizadas en el momento que es necesario. La crítica va dirigida al corazón de lo que se denomina sharing economy que ha dado en traducirse como economía colaborativa. Es el término que se utiliza para definir a la interacción entre dos o más individuos a través de medios digitales como plataformas en las que interactúan para diversos objetivos, incluidos la compra y la venta. La crítica central es que la filosofía de estos sistemas es mantener las estructuras sin escalar sus dimensiones y pretender que pueda dar de comer a la creciente cantidad de comensales que se sientan a su mesa.

Estos detractores señalan que los sistemas centralizados están en condiciones de escalar sus dimensiones cuando lo necesitan evitando de esta suerte una crisis por falta de dimensión, mientras que en los sistemas descentralizados el debate interminable liquida las plataformas. No parece que la crítica sea muy afinada a la luz de experiencias como la del software libre. En todo caso parece sobre todo una defensa de un modelo de negocio que viene de atravesar una de las mayores convulsiones de su historia de las que aun no ha salido.

Pareciera en todo caso que la crítica más sólida no es técnica ni de filosofía empresarial, sino que va de la mano de una moneda sin banco central y sin prestamista de último recurso. Es decir la posibilidad de un quebranto sin precedentes en cualquier momento.

Fuente: http://www.icnr.es/

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