Homenaje a la otrora poderosa comunidad del software libre

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Junto a Richard Stallman, el finlandés Linus Torvalds es pieza clave en la revolución del "software" libre. Como Pin y Pon, no se entienden el uno sin el otro y, a pesar de no tenerse gran simpatía, lo que construyeron cada uno por su parte fue rápidamente ensamblado por la comunidad hacker, devotos "fans" del invento. En ningún sitio como Europa ha tenido tanto éxito social el "software" libre y, si hubiese que hacer un ranking de países, España estaría indiscutiblemente entre los tres primeros.

El proyecto GNU se había puesto en marcha a mediados de los años 80 y se iban creando, poco a poco, los primeros programas libres. Pero faltaba algo que los uniese, el núcleo de un sistema operativo libre. Esta fue la aportación de Linus Torvals, quien en 1991 anuncia que está trabajando en ello. Casi al mismo tiempo, en 1992, estudiantes de la Universidad de California convierten en libre un sistema operativo propio de la universidad, BSD, al que llamarán FreeBSD. Estas serán las dos grandes patas de la revolución libre: FreeBSD y GNU/Linux, siendo la segunda mucho más mayoritaria.

El gurú Eric S. Raymond lo ha llamado "la venganza de los hackers" y, efectivamente, no sólo les gustará el "software libre" por la ideología que hay detrás, o por el placer de tener un sistema que pueden intercambiar y modificar a su antojo. Linux se basa en el veterano sistema Unix, de pago. Muchos asaltos a sistemas de empresas y universidades de los hackers adolescentes tenían, entre otras motivaciones, la de poder "tocar" un Unix. A partir de ahora sería tan fácil como instalar en el ordenador de casa una Red Hat (una de las distribuciones de Linux) o una Suse o una Debian.

Cabe avisar que usar "software" libre no será tarea fácil al principio y no hablamos del usuario normal, sino de los mismos hackers. El proyecto se está construyendo sobre la marcha, está todo en inglés, no hay manuales, faltan programas esenciales, como controladores para hacer funcionar según que "hardware", entre ellos impresoras, tarjetas de sonido o módems. Usar "software" libre en los 90 es todo un reto. La solución pasa por escribir más programas, generar más documentación y crear comunidades donde los usuarios puedan ayudarse unos a otros.

A eso se dedicarán cientos de personas más o menos anónimas como Paco Brufal desde el área de Fidonet R34.LINUX, que es el foro más antiguo en castellano sobre Linux; Jesús González-Barahona desde la Universidad Carlos III; Ismael Olea y Juan José Amor desde la Asociación Hispalinux y el Proyecto LuCAS de traducción de manuales; Antonio Castro, Enrique Zanardi y Luis Colorado, del Grupo Español de Usuarios de Linux (SLUG); Jesús Rodríguez del Proyecto FreeBSD; Amaya Rodrigo, la primera mujer desarrolladora de Debian en Europa....

No hay ni ha habido aventura semejante en la comunidad hacker, donde se hayan creado tantos tantos proyectos de ayuda y apostolado alrededor de una idea, que hayan congregado a tantas personas: el metablog de noticias Barrapunto, la lista de correo l-linux, el canal de chat #linux, el proyecto de traducción de páginas de manual PAMELI, los grupos de noticias es.comp.os.linux, Spanish GNU, el proyecto de traducción de COMO's y otros documentos cortos INSFLUG...

Todos esos grupos, iniciativas, servicios de información, repositorios de programas, listas de correo, grupos de noticias o canales de chat estaban fervientemente ocupados en la traducción de manuales al castellano, dar ayuda técnica y formar y cohesionar a la comunidad. Una comunidad altamente organizada, con todos los servicios que necesitaba: se charlaba en es.comp.os.linux, se descargaban los manuales en PAMELI, las FAQ en LuCAS, Hispalinux montaba congresos....

En todos los rincones de esta comunidad se sentía la revolución, festiva y deliciosamente caótica, fragmentada y a la vez unida en los distintos grupos, a veces armónicos, a veces enfrentados, como la vida misma. En 1999, la versión 3.0 del Proyecto LuCAS superaba las 100.000 visitas, el software libre era motivo de charlas y congresos en todas partes, donde siempre se incluía una "install party" (fiesta de instalación).

Las install parties eran una genial idea para superar el principal miedo del novato: instalar en su ordenador un sistema operativo desconocido. Para colmo, como comentábamos, en la década de los 90 no era fácil instalar Linux. Así que se aprovechaba cualquier congreso, sesión de charlas, fiesta, lo que tuviese que ver con la informática para invitar a la gente a traer su ordenador, al que se instalaría Linux durante la "install party". Según comenta Javi Espejo, quien montó bastantes, se hicieron más de mil en toda la geografía española.

Ayudando en las tareas de promoción del "software" libre y soporte a los novatos estaban los Grupos de Usuarios Linux, asociaciones sin ánimo de lucro de difusión y apoyo a los usuarios, que se creaban en base a una localización geográfica: por universidad, ciudad, provincia, comunidad autónoma... Sus miembros solían conocerse en persona y tenían un espacio donde reunirse y organizar actos. Actualmente están prácticamente extinguidos pero en su momento fueron poderosas comunidades virtuales y reales. Destaca en España el Grupo de Usuarios Linux de Mallorca, más conocido como BULMA y del que hablaremos en la última entrega de esta serie.

Fuente: elmundo.es

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