El "software libre" como opción ética más que tecnológica

Richard Stallman

Richard Stallman dejó en Neuquén sus ideas sobre el movimiento del software libre, una organización que fundó en los ochenta para liberar a los nacientes usuarios de la informática.

Richard Stallman, el fundador del movimiento mundial del software libre, lleva 28 años luchando contra gigantes, pero ya no es aquel programador que en los 80, ideó un sistema operativo "totalmente libre".

Un poco sordo, con entre seis y ocho idiomas que maneja con buen dominio, un poco por estudio y otro poco por los viajes constantes, está a un abismo de aquel joven. Hoy lleva al extremo sus ideas y lucha directamente por la libertad, no usa teléfonos celulares, exige que se retiren las cámaras de la vía pública, se resiste a las redes sociales y desecha cualquier tecnología "que no sea ética". "Me dedico a difundir estas ideas y no a escribir programas. Hay muchos que desarrollan programas libres, no me necesitan para eso, y soy viejo. Pero difundir la filosofía del software libre es algo que menos gente hace", dijo en Neuquén.

En las dos conferencias que dictó, una en la biblioteca de la universidad, y la otra en el Museo de Bellas Artes, apuntó directamente a las cuestiones éticas sobre las que se edificó el movimiento del software libre.

"Es libre el software que respeta tu libertad y la de tu comunicado. No es necesariamente gratuito, pero si es libre, puedes hacer copias, puedes vender copias o puedes regalar copias. Entonces, cada programa puede ser gratuito o puede costar algo. El punto es que, teniendo una copia, tienes las libertades esenciales. No se trata de la gratuidad, sino de la libertad", dijo definiendo el punto de partida de su discurso.

Pero, ¿qué es el software libre y, en consecuencia, frente a qué o quién se rebela? Con el software para Stallman hay dos posibilidades: o los usuarios controlan al programa, o el programa los controla a ellos. "Entonces, un programa no libre genera un sistema de poder injusto, de alguien sobre muchos, y no debería existir". Así es que, si la condición de "libre" de un programa informático la define su relación con el usuario, también es la ausencia de libertad la que define a su enemigo: los programas "privativos", que son los que "privan de su libertad a los usuarios". "El software privativo es un sistema de colonización digital, y como cualquier sistema colonial, plantea dividir y dominar", profundiza.

Un problema de libertad

Todo el mensaje de Stallman se funda en la diferencia entre ser libre y no serlo. Un programa es libre cuando permite al usuario ejecutarlo como quiera; cuando no esconde su código fuente -algo así como el ADN de un programa- pero además permite modificarlo; cuando habilita sin condicionamientos la posibilidad de hacer y redistribuir copias (gratis o con costo); y finalmente, cuando también permite distribuir del modo que el usuario quiera una versión cambiada de ese programa.

Cuando un software restringe cualquiera de estas libertades, es privativo y contiene o puede contener funciones ocultas. "La única defensa contra esta malignidad es el software libre, porque su condición permite que otros lo estudien y no ofrece la tentación de introducir funcionalidades malévolas. El privativo sí, porque su dueño sabe que tiene poder y se tienta en buscar más poder. Windows, Macintosh, Flash Placer, Kindle, Play Station tienen específicas funcionalidades malévolas conocidas", sostiene. Lo "malévolo" apunta a los conocidos incidentes que, reflejados en las contratapas de los diarios o en sitios de noticias de internet, dan cuenta sobre las campañas de marketing ideadas sobre información recolectada sin consentimiento de usuarios o el rastreo ilegal que se detectó que iPhone realizaba sobre sus usuarios, entre otros.

Fuente: rionegro.com.ar

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